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Comparación internacional de ingresos y pobreza de las personas mayores

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Análisis del Grupo de Investigación en Pensiones y Protección Social.

La situación de ingresos y pobreza de las personas mayores es un tema que cada vez está recibiendo más atención por parte de los especialistas en pensiones. Saber si los sistemas de pensiones están resolviendo total o parcialmente el problema de que las personas mayores tengan unos ingresos suficientes para mantener un nivel de vida digno es un elemento clave de nuestro estado de bienestar.

En este sentido, en España se está aplicando una revalorización superior a las pensiones mínimas que al resto de pensiones, con el objetivo de aproximar sus cuantías a un nivel por encima del umbral de pobreza.

En este epígrafe vamos a analizar cuál es la situación de las personas mayores en España y compararlo con lo que ocurre en otros países. Se ha tomado como referencia el informe de la OCDE (2025)[1]. Para ello, se van a estudiar tres grupos de indicadores que, desde diversos puntos de vista, permiten evaluar la situación económica de las personas mayores[2].

Este análisis comparado resulta interesante, ya que niveles similares de gasto en pensiones pueden traducirse en resultados muy distintos en términos de pobreza de las personas mayores.

4.1. Ingresos de las personas mayores

En este apartado se analizan los ingresos de las personas mayores comparándolos con los de la población general. Esto nos da una medida similar a la tasa de reposición que se usa en pensiones, con la diferencia de que el indicador considerado tiene en cuenta la situación actual de todos los mayores y de la totalidad de la población.

Los datos que se muestran como ingresos de las personas mayores (más de 65 años) incluyen todas las rentas provenientes de: empleo, trabajo por cuenta propia, capital y transferencias públicas (sobre todo pensiones). Además, los datos se refieren a la renta disponible (es decir, neta del impuesto sobre la renta de las personas físicas y de las cotizaciones a la seguridad social). Los ingresos se miden por hogar y se calculan aplicando la escala de equivalencia de raíz cuadrada[3] para ajustar las diferencias en el tamaño del hogar. De esta forma, se puede comparar el nivel de vida entre hogares con distinto número de personas, teniendo en cuenta que el coste de la vida no aumenta de forma proporcional al número de personas ya que se comparten gastos como vivienda, electricidad, gas, teléfono, etc. Por lo tanto, no es un análisis de individuos, sino de hogares, aunque en el documento nos refiramos a las “personas mayores”.

Como se puede ver en la tabla 4.1, para el conjunto de los 37 países de la OCDE[4] de los que se tienen datos, los ingresos disponibles de las personas mayores son, en promedio, inferiores a los de la población total. Concretamente, en 2022, los mayores de 65 años tenían ingresos equivalentes al 86,6% de la población total, porcentaje que desciende ligeramente hasta el 86,1% en el caso de la UE22. España, con un 96,7%, se encuentra en el cuarto lugar de la UE22 y en el sexto de la OCDE. Luxemburgo es el país con mayor valor promedio, por encima del 100%, concretamente el 107%; mientras que el mínimo corresponde a Estonia con un 66,2%. Es decir, existe bastante dispersión, incluso dentro de la UE22.

Tabla 4.1. Ingresos promedio de las personas mayores en 2022 y variación 2000-2022 para una selección de países de OCDE. Porcentaje sobre los ingresos promedio de la población general.

País/ÁreaTotal mayores de 65 añosVariación 2000-2022 (p.p.)HombresMujeres66-75 añosMás de 75 años
OCDE3786,65,391,982,591,579,9
UE2286,14,892,081,890,880,3
España96,715,7102,192,4105,386,5
Francia94,3-3,699,090,697,789,9
Alemania86,6-1,489,684,286,586,7
Italia98,813,3105,893,4108,389,2
Suecia88,910,895,982,8100,475,8
Reino Unido84,011,087,980,790,875,6
Estados Unidos94,511,4100,989,1100,784,9
Máximo OCDE37107,025,0113,9100,4110,2104,4
LuxemburgoIsraelIsraelIsraelIsraelLuxemburgo
Mínimo OCDE3766,2-16,672,460,869,756,6
EstoniaChileEstoniaLituaniaLituaniaCorea

Nota: Los datos de OCDE37 y UE22 se han obtenido como la media aritmética de los datos de los países de la tabla que componen cada una de las instituciones.

Fuente: Elaboración propia a partir de OCDE (2025).

Si comparamos los datos de 2022 con los del año 2000, se aprecia una mejora generalizada de la situación, con una subida promedio en torno a 5 puntos porcentuales tanto en la OCDE37 como en la UE22. En España se aprecia un crecimiento muy importante al pasar del 81% al 96,7%, lo que la sitúa como el cuarto país de la UE22 con mejor comportamiento en este indicador. De los datos de la tabla 4.1. merece destacarse, como dato negativo, la disminución en el caso de Alemania, 1,4 puntos porcentuales y, sobre todo, de Francia, con una bajada de 3,6 puntos porcentuales.

También existen diferencias importantes por género. En promedio, los hombres mayores reciben ingresos equivalentes a aproximadamente el 92% de los ingresos de la población total, tanto en la OCDE37 como en la UE22, mientras que las mujeres solo llegan a un 82%. Una de las causas principales puede ser la brecha salarial entre hombres y mujeres, que se traslada a las pensiones.

En el caso de España, los ingresos promedio de los hombres mayores son superiores a la media de la población general, con un 102,1%, esto es unos 10 puntos porcentuales por encima de la UE22 y de la OCDE37. Estos valores la sitúan en cuarto lugar de la UE22 y en sexto de la OCDE37. En este último grupo, la dispersión entre países es elevada, con valores que oscilan entre el 113,9% de Israel y el 72,4% de Estonia, lo que supone una diferencia superior a 40 puntos porcentuales.

Respecto a las mujeres, España con el 92,4% se sitúa a unos 10 puntos porcentuales por encima de OCDE37 y UE22. En cuanto a su posición ordinal, aparece bien situada, con un quinto lugar de la UE22 y un octavo puesto de la OCDE37. Al igual que en el caso de los hombres, la variación entre el país con mayor porcentaje, Israel con 100,4%, y el de menor valor, Lituania con 60,8%, está alrededor de 40 puntos porcentuales.

También son importantes las diferencias por grupos de edad dentro de las personas mayores. El grupo de entre 66 y 75 años tiene unos ingresos de un 91% respecto a la población general, mientras que los mayores de 75 años sólo llegan a un 80%. Una de las causas puede ser las tendencias de crecimiento de los ingresos reales impulsadas por las ganancias de productividad en los distintos países[5]. En España, las diferencias entre ambos grupos aún son más importantes, con el 105,3% para los de edad entre 66 y 75 y de solo 86,5% para los mayores de 75 años; es decir, casi 20 puntos porcentuales. Esto se refleja en que para los del primer grupo España ocupa el tercer lugar de la UE22 y el octavo para los de más de 75 años.

El rango de variación para todos los países de la OCDE37 es bastante elevado. Para el grupo de 66 a 75 años, se sitúa en torno a 40 puntos porcentuales, con un máximo del 110,2% en Israel y un mínimo del 69,7% en Lituania. En el caso de los mayores de 75 años, la variación es incluso mayor, cercana a 50 puntos porcentuales, desde el 104,4% en Luxemburgo hasta el 56,6% en Corea.

En general, respecto a los países seleccionados en la tabla 4.1., España se encuentra en mejor situación, excepto con respecto a Italia, que tiene entre dos y cuatro puntos porcentuales más.

Como se aprecia en los valores anteriores, la asignatura pendiente de muchos países sigue siendo la brecha de género y la brecha de edad de los dos grupos en que se ha dividido el análisis de las personas mayores; si bien, en parte se puede explicar porque las personas de mayor edad viven solas con mayor frecuencia, lo que reduce su renta disponible equivalente dadas las economías de escala de los hogares.

4.2. Pobreza relativa de ingresos de las personas mayores

Este indicador muestra la proporción de personas mayores que viven con ingresos inferiores a la mitad de la mediana nacional de ingresos disponibles.

Para las comparaciones internacionales, la OCDE considera la pobreza como un concepto relativo. El criterio de medición de la pobreza depende de la mediana de los ingresos familiares de la población total de un país en un momento dado. En este caso, el umbral de pobreza se establece en el 50 % de la mediana de los ingresos disponibles equivalentes de los hogares. Por lo tanto, el enfoque vuelve a ser el de hogar y no el de individuo.

En la tabla 4.2 se puede ver que, en promedio, en la OCDE37, el 14,8% de las personas mayores de 65 años viven en pobreza relativa de ingresos, mientras que en la UE22 mejora ligeramente hasta el 12,2%. España, con un 13,1%, se encuentra en un puesto bajo, el 24 de la OCDE37, y aún más a la cola (en el lugar 19) de la UE22, si bien su valor no está muy alejado de la media. Los valores son muy dispares, ya que su rango fluctúa entre el 3,1% de Islandia y el 39,7% de Corea.

Desde 2011, la evolución de este indicador ha sido, en términos generales, desfavorable. En el conjunto de la OCDE37, el porcentaje de personas mayores de 65 años en pobreza relativa ha aumentado 1,8 puntos porcentuales, siendo aún mayor el incremento en la UE22, al subir 4,4 puntos porcentuales. España presenta una evolución similar a la media de la UE22, con una subida de la pobreza relativa de 4 puntos porcentuales, situándose en el puesto 15 de la UE22 y en el 29 de la OCDE37 en términos de variación.

En el resto de los países también ha habido una gran dispersión, siendo Australia la que más ha mejorado este índice, 11 puntos porcentuales, mientras que Estonia lo ha empeorado en casi 30. Este aumento de las tasas de pobreza en la vejez contrasta con la observada anteriormente, ya que en la OCDE37 entre 2000 y 2011, se redujo este indicador en torno a 2 puntos porcentuales en promedio, lo que significa que la tasa promedio actual se encuentra en un nivel similar al del año 2000.

En cuanto a los grupos de edad, se vuelve a ver que la pobreza incide más en los mayores de 75 años, con un 17,2% de media de la OCDE37, que en los del grupo de 66 a 75 años, con un 13,1%. La dispersión es menor en el caso de los valores medios de la UE22, con 13,7% y 11,2%, respectivamente. España vuelve a mostrar diferencias mayores que en la UE22, con un 15,1% para los mayores de 75 y un 11,5% para el grupo de 66 a 75 años. Estos valores sitúan a España en el puesto 20 de la UE22 para el grupo de mayor edad y en el puesto 15 para el grupo de 66 a 75 años.

Los valores extremos observados entre países son muy llamativos, ya que para los mayores de 75 años el menor valor es de 1,1% en Islandia, mientras que en Corea alcanza el 54%. Algo menor es la fluctuación para el grupo de 66 a 75 años, con un 3,2% para Noruega y un 31,3% para Estonia.

Estas diferencias por edad ponen de relieve que el riesgo de pobreza aumenta con la edad dentro de la población mayor, especialmente entre quienes superan los 75 años, un colectivo más expuesto a trayectorias laborales antiguas, pensiones más bajas y a la pérdida de economías de escala en el hogar.

Tabla 4.2. Tasas de pobreza económica por edad y género, 2022 o último año disponible, y variación 2011 – 2022 para una selección de países de OCDE. Porcentaje de hogares con ingresos inferiores al 50% de la mediana de la renta disponible equivalente del hogar.

País/ÁreaTotal mayores de 65 añosVariación 2011-2022 (p.p.)66 a 75 añosMás de 75 añosHombresMujeresToda la población
OCDE3714,81,813,117,211,716,911,5
UE2212,24,411,213,78,614,69,9
España13,14,011,515,110,715,013,7
Francia6,10,05,66,74,87,28,3
Alemania12,64,114,911,010,015,211,8
Italia12,01,711,312,79,713,812,2
Suecia7,3-2,76,28,65,49,08,0
Reino Unido15,00,512,018,813,316,512,6
Estados Unidos22,91,920,426,719,925,418,1
Máximo OCDE3739,729,931,354,032,645,021,2
CoreaEstoniaEstoniaCoreaCoreaCoreaCosta Rica
Mínimo OCDE373,1-11,03,21,12,61,74,9
IslandiaAustraliaNoruegaIslandiaNoruegaIslandiaIslandia

Nota: Los datos de OCDE y UE22 se han obtenido como la media aritmética de los datos de los países de la tabla que componen cada una de las instituciones.

Fuente: Elaboración propia a partir de OCDE (2025).

Siguiendo con la tabla 4.2., se puede ver que, en cuanto al género, en el conjunto de la OCDE37 un 11,7% de los hombres tienen ingresos inferiores al 50% de la mediana, siendo solo del 8,6% para la UE22. Estos valores suben, respectivamente, al 16,9% y 14,6% en el caso de las mujeres. Por lo tanto, vuelve a repetirse el patrón de mayor incidencia de la pobreza entre las mujeres mayores. En España ocurre algo parecido, con un valor del 15% para mujeres y 10,7% para hombres, lo que la sitúa, respectivamente, en los puestos 17 y 19 de la UE22. La fluctuación entre los países de la OCDE37 es muy elevada: En el caso de los hombres oscila entre el 2,6% de Noruega y 32,6% de Corea; mientras que en las mujeres el rango es mucho más amplio, desde el 1,7% de Islandia y el 45,0% de Corea.

También es interesante la comparación de este indicador respecto a la población total. En el caso de la OCDE37, el 11,5% de la población total tiene ingresos inferiores al umbral del 50% de la mediana, frente a un 14,8% de los mayores de 65 años. Algo menores son estos valores en el caso de la UE22, 9,9% y 12,2%, respectivamente. España es uno de los países donde la situación de los mayores es mejor que la de la población total, con un 13,1% frente a un 13,7% para la población total, lo que la sitúa en el puesto 19 dentro de la UE22. Sin embargo, la situación de España no es una excepción, ya que hay 17 países de la OCDE donde la incidencia de la pobreza relativa es menor entre las personas mayores que en el conjunto de la población[6]. En este caso, la dispersión entre los países de la OCDE37 es inferior a la observada en otros indicadores analizados en esta tabla, ya que el menor es Islandia con un 4,9%, frente al 21,2% de Costa Rica.

Respecto a los países seleccionados en la tabla 4.2., España presenta peores resultados, excepto con Reino Unido y Estados Unidos, si bien en algunos casos Alemania está por debajo.

En general, España está en peor situación que la mayoría de los países de la UE22, aunque la diferencia es solo de 1,1 puntos porcentuales para el total de mayores.

4.3. La desigualdad de ingresos entre las personas mayores

Una vez revisados los indicadores anteriores, vamos a centrarnos en analizar las desigualdades de ingresos netos por hogar equivalente[7] dentro del colectivo de las personas mayores de 65 años y su comparación con la población general, así como su variación desde el año 2000. Para ello se va a utilizar el índice de Gini y una ratio entre los percentiles 90 y 10 (P90/P10). Estos dos indicadores miden las desigualdades en la distribución de la renta disponible equivalente de los hogares.

En concreto, el índice de Gini toma valores entre 0 (igualdad absoluta entre todos) y 1 (desigualdad absoluta, es decir, una persona recibe todos los ingresos). Por lo tanto, cuanto mayor sea su valor mayor será la desigualdad. Por otro lado, la ratio de percentiles P90/P10 mide la relación entre los ingresos situados en el percentil 90 de la distribución y los del percentil 10, proporcionando una medida de la distancia entre los grupos con mayores y menores ingresos. Cuanto mayor sea su valor, mayor será la desigualdad entre ambos grupos de ingresos.

Este análisis de la desigualdad es interesante, ya que niveles similares de ingresos medios pueden darse con distribuciones muy distintas, dando lugar a situaciones de vulnerabilidad concentradas en determinados grupos de la población mayor

En la tabla 4.3. se pueden ver los diferentes valores que comentamos a continuación.

El índice de Gini de las personas mayores es inferior (menos desigualdad) al de la población general, tanto para los países de la OCDE37 (0,308 frente a 0,317) como para los países de la UE22; siendo menor la desigualdad en este último grupo de países, con valores de 0,278 para mayores de 65 y 0,292 para toda la población. El país más “igualitario” es Eslovaquia, tanto para las personas mayores, con 0,205, como para la población general, con 0,226. El país de la OCDE37 con mayores desigualdades es Costa Rica, con 0,486 para los mayores y de 0,470 para la población general, más del doble, en ambos casos que los de Eslovaquia. España presenta mayor desigualdad que la media de la UE22, pero algo mejor que la de países de la OCDE37. Concretamente, el índice de Gini alcanza 0,302 entre las personas mayores y 0,316 para la población general, lo que supone, aproximadamente, un 50% más de desigualdad en el caso de los mayores y un 40 % más en el de la población total en comparación con Eslovaquia.

Respecto a los países seleccionados de la tabla 4.3., España está en una situación intermedia, figura en el puesto 18 de la UE22 en cuanto a desigualdad de las personas mayores, mientras que para la población general mejora dos puestos.

Tabla 4.3. Desigualdad de ingresos por edad para una selección de países de OCDE: coeficiente de Gini y ratio P90/P10 de la distribución de la renta disponible equivalente de los hogares. Personas mayores vs. población total. 2022 o último año disponible y variación 2000-2022

GiniCambios Gini entre 2000 y 2022P90/P10
PaísMás de 65 añosPoblación totalMás de 65 añosPoblación totalMás de 65 añosPoblación total
OCDE370,3080,3170,003-0,0073,94,3
UE220,2780,2920,008-0,0073,23,7
España0,3020,3160,0070,0033,94,5
Francia0,2750,292-0,0050,0093,03,4
Alemania0,2930,3130,0360,0513,54,0
Italia0,3270,319-0,007-0,0244,24,2
Suecia0,2940,2890,0720,0403,13,3
Reino Unido0,3360,3670,0140,0324,04,5
Estados Unidos0,4190,3947,26,4
Máximo OCDE370,4860,4700,0810,0519,99,7
Costa RicaCosta RicaNueva ZelandaDinamarcaCosta RicaCosta Rica
Mínimo OCDE370,2050,226-0,096-0,0822,42,8
EslovaquiaEslovaquiaMéxicoMéxicoDinamarcaIslandia

Notas: Los datos de OCDE y UE22 se han obtenido como la media aritmética de los datos de los países de la tabla que componen cada una de las instituciones. En cuanto a los cambios en el índice de Gini, no se dispone de información de: Bélgica, Colombia, Corea, Costa Rica, Estonia, Luxemburgo y Estados Unidos, con lo cual los grupos pasan a ser UE19 y OCDE31.

Fuente: Elaboración propia a partir de OCDE (2025).

Si nos centramos en la evolución del índice de Gini desde 2000 hasta 2022, vemos que ha empeorado ligeramente la desigualdad en el caso de los mayores de 65 años, tanto para la OCDE31 como para la UE19, pero ha mejorado en el caso de la población general. En total, 11 de los 31 países analizados han mejorado su situación en el caso de los mayores de 65 años, situándose a la cabeza México, con una mejora de casi una décima y siendo Nueva Zelanda el que peor desempeño ha tenido, aumentando el índice de Gini en 0,081. En el caso de España ha aumentado la desigualdad, tanto en el caso de los mayores de 65 años, aumentando 0,007 puntos, como de la población general, con un incremento de 0,003, situándose como el octavo mejor de la UE19 y el undécimo de la OCDE31.

En cuanto a la ratio P90/P10, que mide la relación entre los ingresos de una persona que se encuentra en el percentil 90 y otra que está en el percentil 10, los resultados son bastante parecidos a los del índice de Gini[8]. La desigualdad medida por este indicador es menor entre las personas mayores de 65 años que en la población general, y presenta valores más reducidos en los países de la UE22 que en el conjunto de la OCDE37. España se vuelve a situar en niveles más próximos a la media de OCDE37 que a la de UE22. En concreto, en el caso de las personas mayores, los ingresos de los que están en el percentil 90 es 3,9 veces superior al de los que están en el percentil 10, mientras que para la población general este valor sube a 4,5 veces. Los países con menos desigualdad son Dinamarca para los mayores de 65 años, con un valor de 2,4, e Islandia para la población general, con 2,8; mientras que Costa Rica sigue siendo el país con mayor desigualdad.

En cuanto a los países seleccionados en la tabla 4.3. España presenta peores resultados de la ratio P90/P10 para la población mayor que Francia, Alemania y Suecia, pero mejores que Italia, Reino Unido y Estados Unidos. Además, ocupa el puesto 19, dentro de la UE22, tanto para la población mayor, como para la población general.

Este grupo de indicadores son los que presentan un peor desempeño para España, ya que está situado en las peores posiciones tanto de la UE22 como de la OCDE37. Este resultado sugiere que, aunque los niveles medios de ingresos y pobreza relativa de las personas mayores en España son comparativamente favorables, persisten desigualdades internas relevantes.

4.4. Conclusiones

Los ingresos relativos de las personas mayores es el indicador en el que mejor desempeño ha tenido España, situándose unos 10 puntos porcentuales por encima de la media, tanto en hombres como mujeres. Además, este indicador ha aumentado más de 15 puntos porcentuales desde el año 2000. Sin embargo, la brecha entre hombres y mujeres es elevada, de unos 10 puntos, pero aún es más significativa la diferencia que hay entre los mayores de 75 y el grupo de entre 66 y 75 que casi llega a 20 puntos porcentuales. Estas brechas son dos de las asignaturas pendientes de España y, en general, de la mayoría de los países analizados.

La tasa de pobreza relativa presenta en España peores resultados que el indicador anterior, situándose para los mayores de 65 años en el lugar 19 de la UE22, sin embargo, su valor, 13,1%, no está muy alejado de la media europea: 12,2%. El dato más preocupante es que desde 2011 ha empeorado el porcentaje de pobreza relativa de los mayores de 65 años en 4 puntos. Uno de los datos más reseñable es que la tasa de pobreza de las personas mayores es mejor que el de la población general, que llega al 13,7%. Sin embargo, siguen observándose brechas importantes tanto por género como por grupos de edad dentro de los mayores de 65 años, con peores resultados para las mujeres y para los mayores de 75 años. En el caso de las mujeres, esta diferencia podría ser aún mayor si España no tuviera una cobertura tan alta de la prestación por viudedad, ya que es de los pocos países donde esta pensión es vitalicia.

España también tiene indicadores de desigualdad más elevados que la media de la UE22. Tanto el índice de Gini como la ratio P90/P10 muestran valores más elevados, tanto para la población general como para el grupo de mayores de 65 años, siendo más amplia la diferencia con respecto a la UE22 en este último caso. Un dato que conviene resaltar es el hecho de que en España la desigualdad es menor entre el grupo de mayores de 65 que en la población general, lo que, en parte, se puede deber al efecto redistributivo de las pensiones mínimas, que reducen parcialmente la brecha salarial que se produce durante el periodo activo. Sin embargo, en la parte negativa hay que indicar que desde 2000 la desigualdad se ha incrementado ligeramente, tanto para los mayores, 0,007 puntos, como para la población general, con 0,003 puntos.

Por lo tanto, si uno de los objetivos de nuestro estado de bienestar es que disminuya la pobreza de los mayores, habría que hacer un esfuerzo en los dos colectivos con peores datos, que son las mujeres y los mayores de 75 años. Esto se podría corregir, en parte, con complementos de prestaciones dirigidos a esos dos grupos, aunque habría que tener cuidado en su diseño por dos motivos principales:

  1. Por un lado, para evitar posibles problemas de discriminación directa tal como ha ocurrido recientemente en España con el complemento para la disminución de la brecha de género.
  2. Y, por otro, hay que recordar que los indicadores que hemos analizado se refieren a hogares y no a individuos, donde las personas de mayor edad (más de 75 años) viven solas con mayor frecuencia que el resto, lo que reduce su renta disponible equivalente dadas las economías de escala de los hogares. Por lo tanto, tal vez habría que centrarse no exclusivamente en los individuos sino también tener en cuenta de alguna forma a los hogares.

 


[1] OECD (2025), Pensions at a Glance 2025: OECD and G20 Indicators, OECD Publishing, Paris,

[2] Una de las diferencias más importantes entre el informe de la OCDE y la Encuesta de Condiciones de Vida del INE en España es que en esta última se considera como ingreso el alquiler imputado, mientras que en el de la OCDE no. Esto hace que se llegue a resultados diferentes en aquellos países, como España, donde el porcentaje de propiedad de vivienda es elevado.

[3] El ingreso equivalente se obtiene como cociente entre el ingreso del hogar y la raíz cuadrada del número de miembros que lo componen.

[4] Además de 22 países de la UE (todos los de la UE27 menos Bulgaria, Chipre, Croacia, Malta y Rumanía), se incluyen en el estudio algunos países de la OCDE: Australia, Canadá, Chile, Corea, Costa Rica, Estados Unidos, Islandia, Israel, Japón, México, Noruega, Nueva Zelanda, Reino Unido, Suiza y Turquía.

[5] En España, se aprecia por las mayores cuantías de las altas de pensiones, respecto a las bajas de pensiones, lo que hace que el llamado efecto sustitución genere crecimientos del gasto en pensiones de alrededor de un 1%.

[6] En parte, puede deberse a un tratamiento impositivo que suele ser algo más favorable para los pensionistas que para el resto de la población. No olvidemos que el estudio se refiere a ingresos después de impuestos.

[7] Igual que en el epígrafe 4.1. y 4.2, los ingresos corresponden a la renta disponible (es decir, neta del impuesto sobre la renta de las personas físicas y las cotizaciones a la seguridad social). Los ingresos se miden por hogar y se calculan aplicando la escala de equivalencia de raíz cuadrada para ajustar las diferencias en el tamaño del hogar.

[8] Según OCDE (2025), el índice de Gini y la ratio de los percentiles 90/10 presenta una alta correlación entre países, ya que el coeficiente de correlación lineal es de 0,93.

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