- La brecha generacional en riqueza superaba los 340.000 euros entre mayores y jóvenes en España en 2022 y, actualmente apenas se ha incrementado un 3 %
- La riqueza de los hogares españoles ha crecido un 80,9 % desde 2002, pero de forma desigual. Los mayores concentran cada vez más patrimonio, mientras los jóvenes pierden peso y acceso a la vivienda.
- El 1 % más rico ya acumula el 21 % de la riqueza, frente al 7 % del 50 % más pobre.
Madrid. 29 de abril de 2026.- La riqueza de las familias en España se ha duplicado en los últimos 20 años, pero este crecimiento no ha sido equitativo: la brecha generacional en patrimonio superaba en 2022 los 340.000 euros entre mayores y jóvenes -en 2024 apenas se incrementa un 3%-, según el informe “Evolución de la riqueza de las familias en España (2002–2022)”, publicado por el INSTITUTO SANTALUCÍA, órgano de reflexión del GRUPO SANTALUCÍA. El estudio, elaborado por José Ignacio Conde-Ruiz (FEDEA y Universidad Complutense) y Francisco García-Rodríguez (Universidad de Alcalá y EQUALITAS), analiza la evolución del patrimonio de los hogares españoles en las últimas dos décadas a partir de los datos del Banco de España.
En concreto, las personas de entre 65 y 74 años acumulan de media más de 425.000 euros, frente a unos 83.000 euros en los menores de 35. El análisis, basado en los microdatos de la Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España, constata un crecimiento significativo de la riqueza, pero advierte de un aumento de la desigualdad, especialmente entre generaciones. En este sentido, la riqueza neta de los hogares españoles ha aumentado un 80,9 % entre 2002 y 2022, impulsada principalmente por el valor de la vivienda y, más recientemente, por el crecimiento de los activos financieros. Sin embargo, este crecimiento se ha visto interrumpido por la crisis financiera de 2008 y la pandemia, y no ha beneficiado por igual a todos los hogares.
Una brecha generacional cada vez más profunda
Uno de los principales hallazgos del informe es la creciente fractura generacional en la acumulación de riqueza. En 2022, las personas de entre 65 y 74 años concentran los mayores niveles de patrimonio, mientras que los menores de 35 parten de niveles de patrimonio mucho más bajos.
Además, los jóvenes han visto reducirse drásticamente su capacidad de acceso a la vivienda. La tasa de propiedad entre menores de 35 años ha caído de forma acusada desde 2008, consolidando una barrera estructural para la acumulación de riqueza desde edades tempranas. A ello se suma una fuerte caída de su patrimonio, ya que la riqueza mediana de los menores de 35 años se ha reducido un 76,7 % desde 2008, reflejando tanto las dificultades para acceder a la vivienda como una menor capacidad de ahorro. Como consecuencia, los jóvenes no solo acumulan menos activos, sino que una proporción creciente carece de patrimonio significativo, lo que limita su estabilidad financiera y su capacidad de afrontar proyectos vitales a largo plazo.
En paralelo, la participación de los jóvenes en la riqueza neta total se ha reducido de forma notable, pasando de representar en torno al 8,2 % en 2002 a apenas el 2,1 % en 2022, mientras que los mayores de 75 años han incrementado su peso desde el 8,3 % hasta el 18,3 %, lo que refleja una creciente concentración del patrimonio en las generaciones de mayor edad.
Más riqueza, pero más desigual
El informe confirma que el aumento del patrimonio en España ha ido acompañado de una mayor concentración. El 1 % más rico concentra en torno al 21% de la riqueza total, mientras que la mitad más pobre apenas alcanza el 7 %, evidenciando una distribución muy desigual. Esta tendencia también se refleja en el incremento del índice de Gini de la riqueza, que ha pasado de 0,57 en 2002 a 0,69 en 2022, consolidando un patrón de creciente desigualdad patrimonial.
Asimismo, el informe pone de manifiesto importantes diferencias en la composición del patrimonio según el nivel de riqueza. Los hogares con mayor riqueza presentan carteras más diversificadas, con mayor peso de activos financieros y bajos niveles de deuda, mientras que los hogares con menos recursos concentran su patrimonio en la vivienda habitual y soportan mayores niveles de endeudamiento relativo.
En este contexto, el modelo patrimonial español —fuertemente basado en la vivienda, que representa más del 80 % de los activos— ha favorecido especialmente a las generaciones que accedieron al mercado inmobiliario en condiciones más favorables. Por el contrario, las generaciones más jóvenes afrontan mayores barreras estructurales, como el encarecimiento de la vivienda o la precariedad laboral, lo que limita su capacidad de ahorro.
Esta evolución apunta a un modelo cada vez más desigual, con implicaciones relevantes para la equidad intergeneracional y el diseño de políticas públicas en materia de vivienda, ahorro y redistribución. En este contexto, la futura disponibilidad de los microdatos correspondientes a la EFF 2024, prevista para finales de 2026, permitirá profundizar en el análisis de estas dinámicas con un nivel de detalle mucho mayor.
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