La mejora de la salud y de la esperanza de vida en España no ha venido acompañada de una mayor participación laboral en edades avanzadas. Así lo pone de relieve el informe «Evolución de la capacidad adicional para trabajar en España», elaborado en colaboración con Laia Bosque-Mercader (Universitat Autònoma de Barcelona & CRES-UPF), José Ignacio Conde-Ruiz (FEDEA & UCM), Sergi Jiménez (UPF & BSE) y Judit Vall-Castelló (Universitat de Barcelona & IEB & CRES-UPF, que analiza la evolución del mercado laboral español durante las últimas décadas y la relación entre salud, empleo y envejecimiento.
El estudio concluye que existe una elevada capacidad adicional para trabajar —en torno a ocho años— que hoy no se está aprovechando plenamente. En un contexto de envejecimiento poblacional y creciente presión sobre el sistema de pensiones, los autores subrayan la necesidad de avanzar hacia modelos más flexibles y graduales de transición entre empleo y jubilación, que permitan compatibilizar trabajo y pensión y favorezcan una prolongación voluntaria y sostenible de la vida laboral.











