Durante décadas, la jubilación en España ha funcionado bajo un esquema rígido: se trabaja o se cobra pensión, pero difícilmente ambas cosas a la vez. Sin embargo, el envejecimiento de la población, la mejora en la salud a edades avanzadas y la necesidad de sostener el sistema obligan a repensar este modelo. La compatibilidad entre pensión y trabajo ya no es una excepción marginal, sino una pieza clave para avanzar hacia un envejecimiento activo, una transición laboral más flexible y un mejor aprovechamiento del talento sénior.
Este informe elaborado en colaboración con José Ignacio Conde-Ruiz (FEDEA & UCM) y Jesús Lahera Forteza (UCM) analiza en profundidad los avances recientes introducidos por el Real Decreto-ley 11/2024 y la futura regulación de la jubilación reversible o flexible, evaluando las modalidades existentes —jubilación activa y parcial— desde una doble perspectiva jurídica y económica. El diagnóstico es claro: hay progresos relevantes, pero también una fragmentación normativa que limita su uso real. A partir de este análisis, se plantea la necesidad de evolucionar hacia un modelo integral de jubilación compatible, más coherente, flexible y adaptado a las trayectorias profesionales del siglo XXI.











