Inmaculada Domínguez: “La información es fundamental para afrontar el reto de la suficiencia de las pensiones”

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La experta considera que si el ciudadano dispone de información suficiente podrá tomar decisiones correctas, lo que revertirá en un incremento en la renta y, por lo tanto, en una mejor complementariedad de la pensión pública.

La correcta planificación financiera de la jubilación pasa por aumentar y mejorar la información del ciudadano acerca de su futura pensión pública, pero también por estimular el ahorro privado y perfeccionar los actuales instrumentos de previsión social complementaria, que deben prepararse para un horizonte lleno de desafíos como consecuencia de la transición demográfica. Para aclarar más este futuro, entrevistamos a Inmaculada Domínguez Fabián, miembro del foro de Expertos del Instituto Santalucía y autora del capítulo 10 del libro colaborativo Pensiones del Futuro.

 

P. ¿A qué retos se encuentran sometidos los sistemas de previsión social complementarios?

R. Un sistema de previsión social complementario, independientemente de que el ámbito sea individual o colectivo, ha de dar respuesta, al menos parcialmente, a los retos de suficiencia, longevidad, dependencia, brecha de género e innovación que afectan a la sociedad. De esta manera, se constituirán como una oferta adecuada a las necesidades de la población del siglo XXI.

P. ¿Qué considera que debe hacerse para que los ingresos sean suficientes tras la jubilación?

R. La información es fundamental para afrontar el reto de la suficiencia, puesto que si se dispone de la información adecuada se podrán tomar las decisiones correctas y ello revertirá en un incremento en la renta y, por lo tanto, en una mejor complementariedad de la pensión pública de la Seguridad Social. Asimismo, si la exigencia de información es evidente en el caso de la Administración pública, este compromiso también es exigible a las entidades privadas, que deben informar y estimular el ahorro de una forma global y continua huyendo tanto de hacerlo únicamente en momentos puntuales, como puede ser el final del año, como de “vender” el producto únicamente por la ventaja fiscal que reporta.

P. ¿Qué mejoraría la gestión de los retos de longevidad y dependencia por parte de la previsión complementaria?

R. Los productos aseguradores tienen más capacidad que los productos financieros para cubrir el riesgo de longevidad, puesto que lo mutualizan. Pero aun así, el riesgo de longevidad puede ser tan alto que las entidades aseguradoras tengan dificultades a la hora de cubrirlo y ello implica que estos productos puedan tener un precio excesivamente alto. Para minorar el mismo se puede tener en consideración la edad biológica en los cálculos actuariales.

En cuanto a la dependencia, mejorar la información y la gestión de estas prestaciones, agilizando las valoraciones por parte de la Administración competente, abaratar sus costes e incluir prestaciones asistenciales son las recomendaciones que realizaría para que estos productos puedan enfrentarse adecuadamente a los desafíos que el reto de la dependencia conlleva.

P. ¿Cómo gestiona la previsión social la brecha de género?

R. La brecha salarial genera una brecha en la pensión entre hombres y mujeres. En términos anuales, según datos de “el Economista Pensiones” (2018), una mujer recibe 5.799,08 euros menos que un hombre de media, en su pensión pública a lo largo de su esperanza de vida desde la jubilación. No obstante, en el ámbito de la previsión complementaria se puede afirmar que estos productos se encuentran preparados para contrarrestar parte del desafío que supone la brecha de género, al utilizar unas tablas unisex que impiden una diferenciación en el cálculo de la pensión privada. La capacidad de ahorro de la mujer frente a la del hombre se postula como reto pendiente.

P. ¿Es innovador el ahorro complementario?

R. Los millennials ahorran y lo hacen para un objetivo concreto y dada la época del ciclo vital donde se encuentran la preferencia por el gasto es mayor a la preferencia por el ahorro. De ahí que una idea que subyace en los nuevos productos sea que se pueda ahorrar cada vez que se gaste y por ello, se diseñan aplicaciones que permiten redondear las compras pagadas con tarjeta, de tal manera que la diferencia entre el precio y el redondeo se transfiera a una cuenta o a un producto destinado a la jubilación. Algunas aplicaciones, en vez de remunerar las compras con un descuento, destinan esta cuantía al ahorro del comprador. Los productos de previsión complementaria, desde los más tradicionales, los cuales van priorizando los aspectos de liquidez; a los más innovadores, que incluyen en su diseño las preferencias y las necesidades de esta generación, resultan adecuados para dar cobertura a las necesidades de ahorro de las generaciones más jóvenes.

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