La importancia del ahorro previsional para hacer frente a la dependencia

La mayor longevidad aumenta la probabilidad de sufrir dependencia de Grado III. La pensión pública no será suficiente para costear esta contingencia, por lo que es necesario aumentar el esfuerzo en el ahorro previsional.

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El Ahorro Previsional | La Dependencia en España

En la era de la longevidad, donde por cada década que vivimos se ganan cuatro años a la vida, encaminándonos así hacia la vida de 100 años, la probabilidad de sufrir la peor de las dependencias, la de Grado III, aumenta. En 2030, habrá más de medio millón de personas mayores de 65 años con este nivel de asistencia, esto es casi el 5% de la población de ese grupo de edad, según el informe “La dependencia en España. Una contingencia del siglo XXI”, elaborado por el Instituto Santalucía y AFI.

Ante este escenario, los autores del documento aconsejan el fomento de la cultura del ahorro previsional a largo plazo, un esfuerzo que debe iniciarse a edades activas tempranas, aconsejan, para cubrir unos gastos que ascienden, al menos, a 20.000 euros anuales, considerando la contratación de una persona durante ocho horas diarias para que se encargue de los cuidados personales. Una cantidad 1,6 veces la pensión media de jubilación entre personas de 80-84 años y 1,8 veces para mayores de 85.

Esto es especialmente relevante en el caso de aquellos colectivos sociodemográficos más sensibles a sufrir dependencia de Grado III, como son los mayores de 80 años, las mujeres y los que residen en comunidades más proclives a sufrir dependencia y/o donde el sector público no ha desplegado suficientemente el servicio y prestaciones adecuado para satisfacer una demanda cada vez más exigente y creciente.

También es recomendable “el establecimiento de un marco fiscal apropiado para el ahorro a largo plazo que permita completar las rentas futuras de jubilación que procedan del sistema público, el fortalecimiento de la educación financiera y la concienciación de la población española con la dependencia son algunos de los elementos en los que se debería seguir avanzando en los próximos años si la sociedad española desea caminar hacia una cultura del ahorro previsional y un apropiado aprovisionamiento de los recursos que serán necesarios destinar a cubrir los riesgos que acarrea esta contingencia del S. XXI”, señala el informe.

Papel de la industria aseguradora en la dependencia

El papel de la industria aseguradora será cada vez más relevante, en tanto y en cuando el coste económico de la dependencia no puede ser costeado única y exclusivamente con las rentas procedentes de la pensión pública por jubilación, principal fuente de renta de las personas que sufren esta contingencia. De hecho, tal y como se ha indicado anteriormente, la pensión actual es insuficiente para sufragar los cuidados de larga duración que requiere un dependiente de Grado III.

Por ello, es necesario que se haga extensivo entre toda la población española el conocimiento y uso de todos los productos de ahorro previsional y servicios que provee la industria aseguradora. Entre ellos, destacan los planes de pensiones, los Planes de Ahorro a Largo Plazo (PALP), los Planes de Previsión Asegurados (PPA), los Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS), las rentas vitalicias, las hipotecas inversas o los seguros de dependencia, entre otros.

“El desarrollo de todos estos productos, en cambio, no ha sido lo que se auguraba en un principio”, afirma el informe. Entre los motivos que explican este comportamiento y que el Foro de Expertos del Instituto Santalucía ha convenido recordar en su último informe publicado sobre Fiscalidad (2019), destacan:

  • La rentabilidad histórica de otros activos, como los inmobiliarios, que además han contado con importantes incentivos fiscales en el pasado (deducción por adquisición de vivienda habitual en el IRPF para todas las compras realizadas antes de que finalizase el año 2012).
  • La ineficiencia de los incentivos fiscales que impulsan el ahorro a largo plazo de los ciudadanos, motivada probablemente por el continuo cambio regulatorio, la falta de neutralidad fiscal entre todos los productos existentes en el mercado o la limitación en los importes aportados anualmente para que estén exentos fiscalmente.
  • El desconocimiento de los ciudadanos de los productos financieros y de ahorro previsional que ofrece el sector asegurador, sus características y ventajas frente a otros activos alternativos, como la vivienda.
  • La falta de un marco fiscal apropiado para promover el ahorro a largo plazo (no previsional) y para el ahorro a corto plazo. Es más, el plazo mínimo de permanencia en los PIAS se ha reducido de 10 a 5 años.
  • La necesidad de avanzar en el hecho de que los diferentes agentes que intervienen en el diseño y comercialización de instrumentos de ahorro previsional privado se comprometan en proporcionar un mejor asesoramiento que se ajuste a las necesidades de los clientes.

Planificación financiera a largo plazo para hacer frente a la dependencia

“Sería recomendable que los ciudadanos planifiquen financieramente este riesgo, de tal forma que cuenten con rentas (o coberturas equivalentes) futuras suficientes para cubrir el coste que supondrán sus cuidados de larga duración en el caso de caer en este tipo de necesidad (contingencia)”, señala el documento.

Además, la continua reducción de la tasa de fecundidad en España augura una progresiva reducción de los cuidados informales proporcionados por la red familiar de la persona dependiente, que, hasta ahora, es sobre quienes descansan también estos cuidados, lo que anticipa una creciente externalización de dichos servicios en profesionales.

Como se observa, es clave el esfuerzo de los ciudadanos en términos de ahorro a través de los diferentes productos de ahorro previsional que existen en el mercado en estos momentos para completar los ingresos procedentes del sistema público de pensiones.

Un ahorro que, hasta la fecha, no se está produciendo. Los hogares españoles apenas ahorran y, si lo hacen, no lo destinan a productos financieros o de ahorro previsional, como los que sería deseable constituir para afrontar esta contingencia.

“La comparativa con otros países de nuestro entorno más cercano pone en evidencia que el ahorro financiero no se corresponde con una población longeva como la española”, asevera el documento citando datos de Inverco sobre el volumen total de activos financieros de los hogares españoles. En septiembre de 2019 (última fecha disponible), representó el 189% del PIB, una cifra lejana de la observada en otros países europeos, como Países Bajos, Reino Unido, Dinamarca o Suecia, donde superan el 300%.

En el Instituto Santalucía estamos comprometidos con la educación financiera y queremos seguir aportando nuestro grano de arena en el fomento de la misma, pero también es importante la conciencia de las personas. Si quieres profundizar sobre la situación de la dependencia en España, puedes descargarte aquí el informe.

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