Análisis sobre la revalorización de las pensiones


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Tal y como adelantábamos en nuestro último Pensiómetro, el barómetro de las pensiones de Instituto Santalucía, las pensiones subirán un 2,5% a partir de enero de 2022, tras el repunte de la inflación en noviembre hasta el 5,6%, según el dato adelantado del INE.

 

Revalorización de las pensiones

A finales de agosto se ha remitido al Congreso el “Proyecto de Ley de garantía del poder adquisitivo de las pensiones y de otras medidas de refuerzo de la sostenibilidad financiera y social del sistema público de pensiones”, donde aparece como hecho destacado el nuevo método para revalorizar las pensiones.

Esto supone la derogación del Índice de Revalorización de las Pensiones (IRP), que era uno de los dos mecanismos automáticos aprobados en la Reforma de 2013, y que ligaba la revalorización de las pensiones a la salud financiera del sistema.

En el Proyecto de Ley se establece: “ … las pensiones de Seguridad Social, en su modalidad contributiva, incluido el importe de la pensión mínima, se revalorizarán al comienzo de cada año en el porcentaje equivalente al valor medio de las tasas de variación interanual expresadas en tanto por ciento del Índice de Precios al Consumo de los doce meses previos a diciembre del año anterior”; si bien se matiza que en caso de que este valor fuera negativo, el importe de las pensiones no variará al comienzo del año. Una asimetría destacable que también se ha venido aplicando anteriormente y que debería corregirse.

También se establece la revisión cada 5 años del nuevo método de revalorización por si diera lugar a una pérdida de poder adquisitivo, lo cual puede ocurrir ya que existe un anticipo de algo más de un año entre el periodo de cálculo de la revalorización (el comprendido entre diciembre del año “x-2” y noviembre del año “x-1”) y su aplicación efectiva en el año “x”. Esto supone que al final de esos 5 años es difícil que coincida exactamente la revalorización aplicada con la necesaria para mantener el poder adquisitivo.

¿Qué se hará entonces? Siguiendo con la asimetría, si ha habido una ganancia de poder adquisitivo no se modificará nada, pero si ha habido una pérdida de poder adquisitivo no sabemos si tiene mucho sentido “recompensar” por esa pérdida a los pensionistas, entre otras cosas porque a lo largo de esos 5 años se habrá producido un importante número de bajas (470.00 anuales de media en los últimos 4 años) y también de altas (560.000 anuales de media en los últimos 4 años).

Cálculo aproximado del coste de la revalorización con el IPC:

El coste real de la revalorización de las pensiones es bastante complejo, teniendo que considerar varias cuestiones:

  1. El coste exacto producido en el año de la revalorización solo se puede hacer “a posteriori”; cuando se sepa para cada una de las pensiones los meses que ha permanecido sin darse de baja.
  2. El problema más complejo de resolver es el coste que se genera en los años sucesivos, ya que la revalorización producida en el año “x” sigue manteniendo su efecto mientras en el sistema siga existiendo alguna de las pensiones que recibieron esa revalorización. Para hacer estos cálculos, tenemos que utilizar probabilidades de supervivencia y siempre será un cálculo aproximado. La mejor forma de sumar todo este efecto, y para que sea comparable, es calcular el valor actual actuarial.
  3. Además, existe un efecto acumulativo, ya que las futuras revalorizaciones se aplicarán sobre el valor ya incrementado de las pensiones. Esto lo vamos a ver cuando calculemos el coste de la revalorización para 2022, respecto de 2021.

Mayor coste esperado para 2021

Vamos a suponer que en 2021 se va a pagar (normalmente en febrero de 2022) la diferencia entre la revalorización aprobada a principio de 2021, que fue del 0,9%, y la variación del IPC entre diciembre de 2020 y noviembre de 2021, utilizando el mismo método (aunque no está claro si será este el que se aplique) que figura en el Proyecto de Ley: el promedio de las tasas de variación interanual del Índice de Precios al Consumo de esos doce meses.

Hasta la fecha de elaboración de este informe (28 de octubre de 021) se conoce el IPC interanual desde diciembre de 2020 a septiembre de 2021; además del IPC armonizado de octubre de 2021. Esto nos da un valor promedio de los interanuales desde diciembre 2020 hasta octubre 2021 del 2,24%. Si suponemos que en el mes de noviembre de 2021 se va a repetir el último dato conocido de octubre (5,5%), entonces el promedio de diciembre a noviembre será del 2,51%, que será el valor utilizado para los cálculos. A modo de ejemplo, para que el IPC promedio subiera una décima, hasta el 2,61%, haría falta que el IPC interanual del último mes fuera del 6,7%. Y para que bajara hasta el 2,41%, bastaría que el último mes tuviera un IPC del 4,3%. Por lo tanto, entendemos que el 2,51% es un valor razonable, aunque dada la volatilidad de la inflación es difícil de predecir.

Para determinar el mayor coste de la revalorización de las pensiones se ha seguido un proceso iterativo. Se ha partido de la información disponible en 2021, restando al número de pensiones a 1 de enero de 2021 el número de bajas mensuales que se conoce hasta agosto de 2021, a partir de este mes se ha utilizado el número de bajas promedio de los 8 primeros meses del año. Al mismo t tiempo se ha ido ajustando la cuantía de las pensiones que se han dado de baja, descontando el 0,9% que se han revalorizado al principio de 2021, para tener la cuantía antes de revalorizar y poder aplicar diferentes valores. De esta forma a 31 de diciembre de 2021 se ha obtenido que habrá 9.316.000 pensiones, por un importe medio de 1.033,73 euros.

El siguiente paso es recalcular mes a mes el incremento de coste al pasar del 0,9% al 2,51%, dando lugar a un mayor importe de la nómina de las pensiones en 2021 de 2.222 millones de euros: la diferencia entre 3.464 millones (de revalorizar al 2,51%) y 1.242 millones (de revalorizar al 0,9%). En la segunda columna del cuadro 1 se puede ver la variación del coste, 138 millones de euros, por cada décima de desviación del IPC. En el resto de la tercera fila se muestra el coste añadido entre revalorizar el valor que figura en la segunda fila, respecto a no revalorizar.

Si calculamos el impacto total de la revalorización del 2,51% respecto a la aplicación del IRP, 0,25% de subida, entonces la diferencia hubiera sido de 3.119 millones: 3.464 millones versus 345 millones.

También hemos procedido a realizar el cálculo en términos de Valor Actual Actuarial, ya que nos da una a largo plazo de lo que supone cada una de las medidas. En este caso, el resultado total de revalorizar con el 2,51% es de 49.244 millones, mientras que el diferencial entre el 2,51% y el 0,9% es de 31.587 millones (49.244-17.657).

¿Qué pasará en 2022?

En el cuadro 2 presentamos un resumen de los valores tanto en términos de caja, como de Valor Actual Actuarial medido como la diferencia entre revalorizar el porcentaje que aparece en la segunda fila y no revalorizar para el año 2022.

Se ha realizado un proceso similar para el año 2022, suponiendo que la revalorización va a ser del 2,51%. En este caso, el coste total, respecto a no revalorizarlo sería de 3.748 millones de euros, cifra algo superior a la de 2021 para el mismo cálculo (3.464 millones de euros) donde se observa el efecto acumulación, al calcular la revalorización sobre una mayor pensión media y sobre un mayor número de pensiones.

Si el cálculo se hace respecto a revalorizar con el 0,25% (valor del IRP), entonces en 2022 el diferencial de coste sería de 3.375 millones de euros (3.748 – 373 millones). Además, en la segunda columna del Cuadro 2, se puede ver la variación del coste por cada décima de desviación del IPC (149 millones de euros), que en Valor Actual Actuarial supone 2.122 millones. También en Valor Actual Actuarial, el resultado de revalorizar al 2,51%, frente a no revalorizar, es igual a 53.273 millones.

A modo de conclusión

Es fácilmente entendible que se quiera mantener el poder adquisitivo de los pensionistas, pero no se debería haber hecho sin encontrar una fuente de financiación estable para los grandes desembolsos que se espera que suponga la aprobación de la revalorización con el IPC, como hemos visto al obtener los valores tanto en términos de caja como en términos actuariales para el impacto de un único año, 2021 por un lado y 2022 por otro.

Lo más lógico debería ser no cargar todo el coste sobre las generaciones futuras, porque puede ser que tengan que hacer frente a los tres siguientes problemas:

  • un recorte de la tasa de sustitución de su pensión futura,
  • un tipo impositivo más elevado que el actual,
  • y una mayor deuda que puede suponer un menor crecimiento del PIB del país.
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